Las ventajas de las hipotecas autopromotor

Las ventajas de las hipotecas autopromotor

Según la directora general de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya, las hipotecas de autopromoción vienen a dar salida a este tipo de construcciones que se levantan sobre suelo propio, ya sean prefabricadas o que se construirá poco a poco uno mismo, que van a encontrar limitaciones al solicitar una hipoteca tradicional para financiarla.

Para obtener financiación con una hipoteca convencional las entidades financieras basan sus requisitos en bienes inmuebles que se situarán sobre un terreno urbanizable, contarán con un proyecto de obra visado por un colegio de arquitectos, la obra estará anclada al suelo y estará registrada correctamente en el registro de la Propiedad. Pero en las viviendas que se construirán sobre suelo rústico, prefabricadas o que se construyen poco a poco, algunos de estos supuestos no se dan, afirman.

Las hipotecas autopromotor tienen ciertas ventajas para este tipo de construcciones que se levantarán a plazos. La principal diferencia de éstas con las hipotecas convencionales es la manera en como la entidad financiera entrega el dinero al solicitante, se realiza por fases según avanza la obra:

  • fase suelo, donde se aportará el 50% de capital
  • fase de certificaciones, el banco abonará distintos pagos según requerimientos de la obra
  • fase de fin de obra, donde se entregará el capital restante, que generalmente oscila entre el 10% y el 20%

Condiciones y requisitos de las hipotecas autopromotor

Des de FIABCI España, advierten que convencer al banco de que el proyecto es viable será clave para decidir la concesión del préstamo. “En una hipoteca tradicional, el banco cuenta con la futura vivienda como garantía para conceder el capital solicitado. Pero en este tipo de construcciones esta garantía no existe”. Para la concesión del préstamo, será indispensable contar con un proyecto visado por un colegio de arquitectos para avalar ficha construcción y un presupuesto de obra sobre el que basar el capital solicitado a la entidad financiera.

Por lo que respecta al resto de requisitos, estos son parecidos a las hipotecas tradicionales por lo que respecta al porcentaje financiado y al plazo de devolución. Máximo el 80% de la vivienda sin contar con el suelo, que debe ser de propiedad del solicitante (60% en caso de segundas residencias), y máximo 30 años.

“Aunque cuenta con una particularidad, y es que, durante los dos primeros años, existe una carencia en la que solo se pagan los intereses del préstamo, pasando a amortizar el capital de la hipoteca una vez finalizada la construcción”.

Publicado el 19-03-2021